Eula (Urnieta): Marzo 18, 2023

Seguimos de celebración del XXX Aniversario de las Kupelas Asesinas, con el estreno sidrero de Celia.

Asistentes: Celia, Josetxu, Edu y Nesss

Previo

Sigue viniendo la gente más tarde de lo previsto, esta vez gracias a los buses. Edu y Nesss pasean hasta Astigarraga viendo al principio las obras por donde irá el tren de alta velocidad algún siglo de éstos, y luego esquivando a las hordas de gente que salen andando del centro de Astigarraga para ir de sidrerías, joder, hemos llegado justo a la hora de que vayan a comer. De Astigarraga en bus a Donostia para coincidir con la llegada de Celia hora y pico más tarde de lo previsto. Tras volver a Hernani en el BU11, y pasar por el Eroski de compras, toca esperar a Josetxu, algunos viendo la tele y otros no, el cual sólo llega 20 minutos más tarde de lo previsto. Montado el campamento para la vuelta, vamos en bus a Urnieta, con un clima cambiante y aguantando un festival de chistes malos en la despedida de soltera con la que coincidimos en el bus. Un par de tragos, donde Nesss coincide con una criatura primero, y luego con su padre, para exasperación del resto. Tras pasar bajo la nueva parada de tren de Urnieta, subimos el camino largo pero pendiente hasta Eula, bajo la pertinaz lluvia y una oscuridad notable, arf, arf! al no hacer frío llegamos todos con una sudada de aquellas.

Sidrería

Comedor amplio cerca de la cocina, unos escalones bajan a la zona de las kupelas de madera, desde donde, pasadas unas puertas, se llega a las metálicas. Ninguna kupela abierta, pero hay un txotxero a disposición del respetable. Con el arf arf, nos metimos 7 txotxes seguidos, así, para empezar y recuperar líquidos por la subida. El camarero, a la puerta de la cocina, también está atento a lo que le pidamos. En una columna enmedio del comedor se indica el precio de 45€ y lo que incluye.

De comer, tortilla de bakalao grande y muy rica, mucho mejor que la de la última sidre; 4 tajadas enormes de bakalao con lascas llamativas bajo una montaña de pimientos verdes; dos txuletones co-jo-nudos; queso, membrillo y montañas de nueces (éstos de Eula lo sirven todo a montañas). Total, 45 euros por persona, tal y como rezaba el cartel.

De beber, el txotxero más estricto que recordamos jamás: nos fue dando de beber indicándonos cómo debe beberse la sidra, y controlando de cuáles habíamos bebido ("cuando probéis todas, entonces os abro las que me digáis"). Todo ello para que apreciáramos bien el sabor y que no se perdiera una gota. Si hacía falta, pillaba varios vasos a los chaquetas para llenáserlos, o retorcía la muñeca de Nesss por no enfrentar el chorro al angulo correcto del vaso, o se lamentaba cuando Josetxu se le colaba y repetía trago en una kupela, o hacía aspavientos a quienes se despistaban en la cola y dejaban caer unas gotas de sidra. Sólo Edu consiguió arrancarle un "muy bien, así se hace", cuando consiguió romper el chorro de sidra con la pared lateral interna del vaso en 90º (usando para ello un transportador de ángulos mental).

Nos fijamos en los de la mesa de al lado, de traje y con un portátil en marcha, alias los chaquetas. Fueron los que más estuvieron fuera de lugar. Edu se indigna al ver que en las raras ocasiones que iban a las kupelas, le daban el vaso al txotxero en lugar de llenarlo ellos mismos, qué señoritingos. Quizá era porque cuando uno de ellos (¿el becario?) intentó llenarlo por sí mismo, con unos reflejos putapénicos, le cayó un broncón de órdago del irascible txotxero.

La sidrería acaba a medio llenar, siendo una vez más los únicos de pie, aunque Celia sí se sentó. En general, en la sidrería hubo gente maja con quienes hablamos de todo un poco. No teníamos nada claro que kupela tenía la mejor sidra. La gente flipa al decirles que llegamos andando desde Urnieta. Nesss pregunta a la "chiquitina" si era ala-pivot, pero no, que no le iba el basket. Con los que no quisimos hablar fue con los chaquetas, aka, los del Gobierno Vasco, según Edu. Nada más pedirnos permiso el txotxero para ir al baño, se rompe el vaso de Celia. Pues nada, tuvo que volver con escoba y pala. Y entonces se llenó la zona de gente sedienta, por lo que tuvo que dejar lo del baño para otra ocasión.

El camarero nos iba avisando cuando la comida estaba en la mesa. También aceptaba que le avisáramos cuando quisiéramos txuletón, pero al ver que a veces tardábamos, nos recordaba que estaba pendiente. En los postres, Edu hace sangre con el dedo de Nesss, explicando a Celia cómo partir nueces con un dedo. Buen rollito.

Epílogo

Bajamos a Urnieta bajo sirimiri y con algunos limones (que luego vimos que estaban verdes) para el camino. Se nos hizo corto el paseo, y también la espera del bus nocturno, aunque aquí empiezan las lagunas. En Hernani, Josetxu se destaca pagando las rondas, aunque teníamos bote. Ahí cayeron tragos económicos en el Goiz-Argi (con limón entero, esté o no de moda), Zintzarri y Apeadero (petado, Edu echaba en falta estas apreturas de antes de la pandemia). Sobre las 3:00 en casa, donde hubo quien dijo al día siguiente que Josetxu y Nesss salieron a por kokakola para hacer kalimotxos, aprovechando que Edu se había acostado todo groggy. ¿O fue verdad? nadie recuerda.

La verdad, es que bebimos en la sidrería, antes y después. Y al día siguiente nos costó levantarnos y recordar qué habíamos hecho. Vamos, como hace 30 años a quienes caían tras las Kupelas Asesinas. Txotx!!!